martes, 16 de octubre de 2012

Testimonio de una Ex Mormona.

Llegó el turno de la Sra Kathleen Clark. Nacida en Salt Lake City (Utah) en el seno de una familia mormona, sus ancestros más lejanos fueron los primeros de la secta. Lo primero que la Sra Clark hizo fue explicar en qué consiste la secta mormona.

Resumiendo, dijo que el mormonismo es esencialmente una fe politeísta que no es otra cosa que la renovación de la mentira de Satanás a Eva "seréis como Dios". El mormonismo afirma que todo hombre es un dios y el propio Dios Padre de la Biblia no es otro sino Adán, que luego fue evolucionando hasta ser perfecto. Otra de las teorías mormonas que no son muy conocidas por los españoles es su enseñanza de que la raza negra es fruto de una maldición por la cual Dios hizo que la piel de hombres blancos se convirtiera en negra. No en vano, hasta hace no mucho tiempo no era posible para personas de raza negra el ser sacerdotes mormones. La moral mormona no deja de ser contradictoria porque aunque no permite el consumo de té, café y bebidas alcohólicas, es muy liberal en la aceptación del divorcio, la contracepción (Aborto camuflado) y el aborto.

Kathleen pasó toda su infancia sin conocer personalmente a ninguna persona católica. Es lógico ya que en el estado Utah hay muy pocos católicos y el entorno social en el que viven favorece muy poco su integración en esa sociedad donde el mormonismo prácticamente lo llena todo. El primer paso fuera de la iglesia mormona no lo dio ella sino su padre, que tras estudiar las escrituras sagradas de los mormones encontró muchas contradicciones. Debatió con denuedo con su obispo mormón el cual no logró convencerle y eso le causó graves problemas. Finalmente ocurrió lo inesperado y Kathleen se hizo novia de un muchacho católico. Cuando éste le llevó a una misa tridentina ella quedó impactada por la liturgia a pesar de que no entendía nada. La relación prosperó y decidieron casarse a pesar de que ella no tenía todavía la más mínima intención de hacerse católica. Pero pronto surgieron los problemas. Ella desconocía por completo el calendario litúrgico católico y las primeras navidades fueron algo cómicas porque no lograba entender porqué su marido tenía que ir a misa en un día que no era domingo. A pesar de que su marido intentaba animarla a abrazar el catolicismo ella rehusaba totalmente esa posibilidad. Sin embargo, un año fueron invitados a ir a Francia de peregrinación. Ella fue no por interés religioso sino turístico, pero el Señor le tenía preparada una sorpresa. Durante la peregrinación por Francia fueron acompañados por un padre jesuita, que había sido capellán de la Beata Teresa de Calcuta, y que tuvo a bien guiarles en la realización de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Aquella experiencia impactó tanto a Kathleen que al volver a su país empezó a interesarse de verdad en conocer la fe católica. Cuando le tocó estudiar la doctrina del pecado original, se dio cuenta de que el mormonismo era realmente la mentira de Satanás rediviva. Vio que, a diferencia de lo que decían los protestantes, ninguna de las doctrinas católicas contradice la Biblia, la cual, se encargó de recalcar, había sido declarada como Palabra de Dios por la propia Iglesia, que también definió su canon. Su estudio de la Eucaristía le llevó al convencimiento de que no podía retrasar por más tiempo el ingreso en el Rebaño de Cristo y un 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, fue bautizada, y recibió también el sacramento de la confirmación y la Eucaristía. Y renovó las promesas de su matrimonio esta vez ya como católica. A día de hoy, tanto ella como su madre son las únicas católicas en esa familia que una vez fue toda mormona.

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